lunes, 25 de mayo de 2009

Te lo debo.

Se fue en silencio, como vivió.
Entero de convicción.
Sin reproches.
Se aferro cuanto pudo a la vida, pero esta le traiciono como tantas otras veces.

Supo que partía, su mirada me lo dijo.
Aferrado a aquella cama esperando a su Dios.
Aquel que nunca vino.
Se fue sin poder decirle aquello que nunca dije.
Aquello que por creerlo supuesto te callas.
Siento su ausencia cada día.

Ira y rabia. Duda y dolor. Impotencia.
Espera desoladora. Soledad extrema.
No sé cómo lo hiciste pero sentí tu llamada para ese último aliento.
Tu esencia se desvaneció en un segundo.
Un solo segundo que basto para llenarme de ella.
Gracias por dejarme sujetar tu mano.
Gracias por llamarme a tu lado para sentir tu adiós.
Gracias por vivir tu vida por mí.

2 comentarios:

Danann dijo...

Me encanta leerte...

un beso

Spleen dijo...

Contagias

:)