Atisbo el final de la guerra.
Quizás sea esta mi última batalla.
Veo las huestes enemigas cubriendo el horizonte por completo.
Siento a mis fieles todavía a mi lado.
Pocos brazos, pero dispuestos a resistir hasta el final.
Se me eriza el cabello solo de pensarlo.
No puedo sacrificar a los que junto a mi resistieron todos los envites del destino.
Dispuesto a espolear mi caballo y enfrentarme yo solo al final.
Miro a mí alrededor y ahí están.
Tensión y nervio.
Sudor frio ante la guadaña de la muerte.
Retumban los tambores en mis sienes.
Los cascos de los caballos hacen temblar la tierra.
Y yo, sobre el mío, no dejo de pensar en los que junto a mi no me abandonan.
Sudor y soledad.
Gélido frio que se apodera de mis huesos.
La niebla se levanta bajo mis pies.
Gritos de aliento para disipar el terror.
Final anunciado.
Sudor y sangre.
Final esperado.
Llego el final.
Cambio mi suerte.
Solo me resta liberad sus almas.
Gracias a aquellos que de mi no se apartaron.
Perdón por no estar a la altura.

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